
El camino de las manos
De muy chica comencé con curiosidad por varias ramas de las artes. Hice un taller en mi barrio de cerámica que duró algunos años. Luego de eso, seguí por otros rumbos. Pinté al óleo, estudié fotoperiodismo y fotografía en general y siempre con la escritura como refugio y guía.
A mis veintes volví a la arcilla en un taller de escultura. Quería hacer figuras humanas y esculturas de tamaño mediano que incluía objetos de madera y hierro.
Regresé nuevamente en pandemia. Pedí materiales por una web y decidí que mi curiosidad y ganas de experimentar dominarán mi creación.
Prácticamente no había usado antes esmaltes - es fundamental decir que no tengo horno propio así que siempre alquilo el servicio a terceros- ni muchas técnicas que fui aprendiendo en las redes y otros espacios colectivos.
Sé perfectamente que es importante formarse. De hecho, estoy en camino a formalizar los saberes y capacitarme en esta maravilla que es la alquimia del barro y el fuego.
En fin, hoy puedo seguir explorando y decidiendo cual es el camino que quiero tomar.
Hoy, la búsqueda es volver a la raíz de la materia, a las formas rústicas y a los colores terrosos. Cada pieza es un cuestionamiento, una exploración de otras formas de habitar los cuerpos y el mundo, lejos de la simetría perfecta y los mandatos estéticos.
Gracias por acompañarme en este rumbo


